lunes, 15 de mayo de 2017

Las dos caras de la ventana



DICEN que nunca pasa nada interesante en los pueblos de provincia, pero se equivocan. En el mío llevamos trece meses de invierno. Al principio la gente no le daba importancia —«el cambio climático», decían a modo de chanza—, pero ahora hace tiempo que no hablan de otra cosa. Se preguntan si en el resto del país sucederá lo mismo. Nadie lo sabe. La televisión, la radio, internet, todo está fuera de servicio. Hay quienes proponen mandar voluntarios a las localidades vecinas, pero en cuanto alguien se aleja del pueblo, se enfrenta a un clima por demás crudo. Tan solo a un par de kilómetros, la nieve se extiende como un mar blanco. No hay vehículo ni piernas que lo resistan. Aun así, la nieve nos sigue resultando ajena…
Suspiro, dejo el lápiz anclado entre números, y miro a través de la ventana. Entonces mamá cierra la Biblia, y me pregunta, con voz fingidamente luminosa, si necesito ayuda. Con entusiasmo, le digo que sí. Ella me explica cómo resolver las divisiones con decimales, y mientras tanto, ya no piensa en el frío, en la falta de provisiones, en ese viento ronco que la desvela. Y sonríe.
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5 comentarios:

Sara dijo...

Las cosas no son como son, sino como nos parecen... Yo diría que la cuestión es mucho más compleja de lo que pudiera parecer a simple vista... Lo que no tiene vuelta de hoja es que tienes el secreto de la forma ideal, ¿me explico? :)

Besitos.

Pilar V dijo...

El frío, la nieve, el abandono ¿a cuántos les está pasando lo mismo?
Un cordial saludo

Gabriel Bevilaqua dijo...

Sí, Sara, no sé si me pasé de rosca, pero la cuestión está por ahí... quizás en los puntos suspensivos, en el mirar afuera, en la nieve...
Tampoco sé si tan ideal, pero ¡gracias! :)

Gracias por tu visita, Pilar, y bienvenida a El elefante.


Saludos cordiales

Ángeles dijo...

Será que todo depende del cristal con que se mira.
O de que no se mire a través de ningún cristal.
O será que delante del cristal hay unas cosas y detrás otras.
Y que cada una de esas cosas requiere una mirada específica.

Muy sugerente tu relato.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Gracias, Ángeles. Miradas y sugerencias, sí, por ahí va la cosa ;)

Saludos funambulescos

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